Viernes, Julio 28, 2017
Hojas Dominicales del Obispado de Terrassa

Ir a Galilea

ESCUDO EPISCOPAL SAIZ

Cuando visitamos Tierra Santa, uno de los lugares que más impresiona es la Basílica del Santo Sepulcro, que alberga el lugar de la crucifixión y la tumba donde fue depositado el cuerpo del Señor. Su muerte en la cruz fue contemplada por numerosos testigos presenciales; en cambio, no tenemos descripción alguna del acontecimiento de la Resurrección. Los evangelios relatan que las mujeres, pasado el sábado, al alborear el primer día de la semana, fueron a ver el sepulcro, y lo encontraron abierto y vacío. Un ángel del Señor les comunicó que había resucitado. Ellas marcharon para anunciarlo a los discípulos, y precisamente en aquel momento se encontraron con Jesús, que les dijo: «No temáis; id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán» (Mt 28, 10).

¿Qué significa para los discípulos ir a Galilea? ¿Qué significa volver a Galilea? ¿Por qué Galilea es el lugar de encuentro con el Resucitado? Conviene recordar que Galilea ha sido el escenario principal de su predicación y de su actuación. En Galilea se pronuncia el “Sermón de la montaña”, las Bienaventuranzas y el Padrenuestro, la mayor parte de las parábolas, su enseñanza sobre los publicanos y marginados. Galilea es el lugar de la llamada de los discípulos. Allí le han visto sus discípulos orar, curar a los enfermos, perdonar los pecados, liberar de espíritus inmundos, acoger a todas las personas, sembrar en los corazones una esperanza nueva.

Pero ahora hay algo más. El relato de la Resurrección según San Mateo apunta a Galilea, con el objetivo de “ver” a Jesús. Los discípulos fueron al monte que Jesús les había indicado, y al verle, lo adoraron. Entre las experiencias anteriores y el nuevo encuentro con Jesús ha tenido lugar la Pasión, Muerte y Resurrección. El “ver a Jesús”, el encuentro con Cristo resucitado, es el fundamento para su misión de testigos. Son apóstoles, testigos enviados, en tanto que han visto a Jesús, han convivido con él, han sido testigos de su vida, pasión, muerte y resurrección. Esta escena sintetiza la experiencia pascual  de los discípulos. Jesús se les acerca y los confirma en su misión desde una nueva dimensión, y los envía a hacer discípulos a todos los pueblos.

¿Qué significa para nosotros ir a Galilea? Significa renovar y actualizar el encuentro con Cristo, redescubrir nuestro bautismo como inicio de una nueva vida de hijos de Dios, llamados a desarrollar en plenitud nuestra realidad de hijos de Dios, llamados a la santidad y al apostolado. Volver a Galilea significa reavivar el carisma, la gracia que hemos recibido y que hemos de hacer fructificar, significa recrear la experiencia de encuentro con Cristo, que pasó por mi lado, que se hizo el encontradizo en el camino, y me llamó también a anunciar la buena nueva del Evangelio, a construir un nueva humanidad, porque él hace nuevas todas las cosas.

Los apóstoles no habían acabado de entender el mensaje de Jesús y discutían camino de Jerusalén quién de ellos era el más importante, más aún, cuando llegó el momento de la pasión no estuvieron a la altura de las circunstancias. Pero el Señor les encarga ir a Galilea para encontrarse con él, para recibir su nueva instrucción y su mandato misionero, a partir de la cruz y de la resurrección. Cuando nos alejamos del camino, cuando no estamos a la altura, cuando malbaratamos el don de Dios, Cristo resucitado siempre nos espera en Galilea para ofrecernos su luz y su gracia y para confirmarnos en la misión.

Con estas reflexiones os deseo a todos una Feliz Pascua de Resurrección.

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa