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Camino de Nolasco (16/09/2018)

Escudo Episcopal de Obispo de Terrassa

El miércoles 8 de agosto mantuve un encuentro muy interesante y agradable en la ciudad de Terrassa con alrededor de un centenar de jóvenes de escuelas y obras mercedarias, acompañados por varios religiosos de la Orden de la Merced. Se encontraban realizando el Camino de Nolasco, una ruta a pie desde San Ramón de La Segarra hasta Barcelona con motivo de los 800 años de la fundación de la Orden de la Merced. El día 8 de agosto pernoctaron en las instalaciones de la Escuela Sagrado Corazón de las RR. Agustinas Misioneras. A partir de sus preguntas e inquietudes, reflexionamos juntos sobre la Iglesia y sus retos actuales, la misión de los jóvenes en nuestra sociedad, el futuro de nuestro mundo o la pastoral penitenciaria. También fue ocasión para felicitarles en la celebración del 800 aniversario.

El camino de Nolasco es el camino de la libertad y de la liberación. Él pensaba, a principios del siglo XIII, que el problema más profundo que aqueja al ser humano es la falta de libertad y por eso promovió un mensaje y camino de liberación social y personal. Se trataba de una libertad religiosa y económica, social y personal. Ésta fue su obra de Merced o misericordia. La celebración del octavo centenario nos ha de impulsar a proclamar, con mayor fuerza y valentía, el año de gracia del Señor a todos los que, en definitiva, necesitan nuestra palabra mercedaria de aliento y liberación (cf. Mensaje final, n. 5). María, Madre de la Merced, es la Madre de la misericordia y el compromiso redentor al servicio de los que no tienen la libertad para vivir según la voluntad de Dios.

Las Constituciones de 1272 afirman que Pedro Nolasco y sus compañeros trabajaron de buen corazón, de buena voluntad y con buena obra en visitar y liberar a los cautivos. Las dos palabras, visitar y liberar, que el texto ha tomado de la tradición bíblica (cf. Lc 1, 68), constituyen una profunda unidad de significado. El que visita se introduce, entra en el mundo de los cautivos; el que libera saca, hace que los cautivos puedan superar su estado antiguo. Entra el libre para que de esa forma pueda salir el oprimido.

Hemos llegado al octavo centenario. El contexto social actual ciertamente es diferente en muchos aspectos y son diferentes las cautividades, pero el carisma mercedario tiene plena actualidad. Por eso la Orden de la Merced, desde la fidelidad creativa, ha ido dando respuestas nuevas a los nuevos retos que a lo largo de la historia se han ido presentando. Así lo recoge el número 16 de sus Constituciones: «Las nuevas formas de cautividad, constituyen el campo propio de la misión y cuarto voto mercedarios, se dan allí donde hay una situación social en la que ocurren las siguientes condiciones: es opresora y degradante de la persona humana; nace de principios y sistemas opuestos al evangelio; pone en peligro la fe de los cristianos; y ofrece la posibilidad de ayudar, visitar y redimir a las personas que se encuentran dentro de ella».

La familia que trabaja en la Pastoral Penitenciaria, en la periferia del mundo de la privación de libertad, ha de estar atenta, “en salida”, tomando la iniciativa. Para anunciar el Evangelio, para procurar defensa justa a los indefensos por falta de recursos, para el acompañamiento en la privación de libertad, para potenciar la relación con las comunidades parroquiales y facilitar su integración al recuperar la libertad, para buscar recursos de acogida a los sin recursos cuando salgan en libertad.

Que San Pedro Nolasco nos ayude a propiciar esta liberación que Dios quiere para sus hijos e hijas. Acaban las celebraciones del Octavo Centenario, pero las exigencias del espíritu mercedario no acaban nunca. Nuestro agradecimiento y ánimo a los hijos de san Pedro Nolasco por su trabajo y por su vivencia de este carisma de liberación.


+ Josep Àngel Saiz Meneses
Obispo de Terrassa